Buenos Aires, Argentina

AS: Mi plato insignia es el lomo al horno con jamón y mermelada de ciruelas a la crema. No falla jamás, es fácil y a todo el mundo le gusta. Lo acompaña muy bien el arroz con sésamo y almendras fileteadas y saltadas. Para la familia, está saliendo mucho la caldeirada de pulpitos con garbanzos. Y para las nietas, menú infantil: milanesa de pollo con fideos.   

AS: Todo lo que cocino es muy fácil, aunque suene sofisticado. No hago nada que sea complicado. Como siempre en la cocina, lo más difícil son los puntos de cocción. 

AS: Cuando me casé (el 2 de octubre se cumplen 50 años) nunca había cocinado, me interesaba la cocina pero con una mirada teórica. Mi mamá no me dejaba entrar a la cocina para que no hiciera enchastre, y tenía mucha razón. En ese sentido, soy una calamidad, cuando termino mis platos, la cocina queda convertida en un desastre importante. Aprendí haciendo y experimentando con mi pobre marido como conejillo de Indias. En su momento fue duro, me acuerdo que decía que yo era la única cocinera capaz de sacar algo crudo y quemado al mismo tiempo. Pero sobrevivió y hoy está muy contento con mis habilidades culinarias. 

Sí, claro, empezando por el de Doña Petrona, cocina argentina de mi infancia 100 % y también anda por ahí el mío, “Risas y emociones de la cocina judía”, al que tengo que recurrir más de una vez porque la mayoría de las recetas que figuran allí nunca las probé en la realidad física. Son recetas que promedian los ingredientes y consejos de varios libros ajenos, con algunos agregados míos. ¡Un trabajo puramente intelectual! Pero mucha gente que las ha intentado dicen que todo sale muy bien.

AS: No tengo un género favorito, estoy dispuesta a ver series o pelis de cualquier género con tal de que sean buenas (es decir, que me gusten a mí!). Te puedo decir que estoy un poco harta de policiales y de series yanquis en general, aunque a veces las hay muy buenas. Me encantan las escandinavas, por ejemplo. Pero si no encuentro nada que me seduzca en las plataformas, siempre tengo “La ley y el orden U.V.E.” para alimentar el morbo. Soy fan absoluta de todas las series con temas médicos, empezando por Ben Casey, una serie de mi infancia. Era un neurocirujano genial y super buen mozo (Ben Gazzara) al que nunca se le moría ni le quedaba mal un paciente. (Las series actuales son más duras). En su momento no me perdí un solo episodio de E.R. y hoy espero con desesperada ansiedad los nuevos capítulos de Chicago Med. 

Además de su labor en la narrativa breve, Shua ha escrito más de ochenta libros de literatura infantil y juvenil, muchos de ellos incorporados a planes de lectura en escuelas de todo el país, con un estilo cercano, lúdico y profundamente literario.

Ha recibido importantes distinciones, entre ellas el Premio Nacional de Literatura, el Premio Konex de Platino y una Beca Guggenheim en 1994. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y sigue siendo una referencia indispensable para quienes aman la precisión y la imaginación en la escritura.

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