Buenos Aires, Argentina

Este año tuve la suerte de participar en un taller de microrrelatos dictado por Ani Shua https://www.instagram.com/anamariashua/ y organizado por Nau Experiencias https://www.instagram.com/nauexperiencias/.
Quedé maravillada por la energía contagiosa que irradia, por las propuestas de escritura, por su atención y escucha, por sus observaciones minuciosas y en especial por su generosidad en la transmisión de sus conocimientos. Cada encuentro fue un gran aprendizaje.
Ani también estuvo presente en mi casa durante años, a través de sus libros infantiles que les leía a mis hijas. Le agradezco sus ganas y tiempo para contarnos qué hace cuando no está escribiendo.
LzT: Me contaste que tenés poco tiempo libre y que en ese rato disfrutás de cocinar y estaren familia. ¿Hay algún plato que se haya convertido en un clásico en tu casa?
AS: Mi plato insignia es el lomo al horno con jamón y mermelada de ciruelas a la crema. No falla jamás, es fácil y a todo el mundo le gusta. Lo acompaña muy bien el arroz con sésamo y almendras fileteadas y saltadas. Para la familia, está saliendo mucho la caldeirada de pulpitos con garbanzos. Y para las nietas, menú infantil: milanesa de pollo con fideos.
LzT: ¿Sos de animarte a platos sofisticados o preferís lo simple y casero?
AS: Todo lo que cocino es muy fácil, aunque suene sofisticado. No hago nada que sea complicado. Como siempre en la cocina, lo más difícil son los puntos de cocción.
LzT: ¿Dónde aprendiste a cocinar?
AS: Cuando me casé (el 2 de octubre se cumplen 50 años) nunca había cocinado, me interesaba la cocina pero con una mirada teórica. Mi mamá no me dejaba entrar a la cocina para que no hiciera enchastre, y tenía mucha razón. En ese sentido, soy una calamidad, cuando termino mis platos, la cocina queda convertida en un desastre importante. Aprendí haciendo y experimentando con mi pobre marido como conejillo de Indias. En su momento fue duro, me acuerdo que decía que yo era la única cocinera capaz de sacar algo crudo y quemado al mismo tiempo. Pero sobrevivió y hoy está muy contento con mis habilidades culinarias.
LzT: ¿Tenés libros de cocina en tu biblioteca?
Sí, claro, empezando por el de Doña Petrona, cocina argentina de mi infancia 100 % y también anda por ahí el mío, “Risas y emociones de la cocina judía”, al que tengo que recurrir más de una vez porque la mayoría de las recetas que figuran allí nunca las probé en la realidad física. Son recetas que promedian los ingredientes y consejos de varios libros ajenos, con algunos agregados míos. ¡Un trabajo puramente intelectual! Pero mucha gente que las ha intentado dicen que todo sale muy bien.

LzT: También dijiste que aprovechás el tiempo en la bici fija para ver series o películas.¿Tenés algún género favorito? ¿Alguna película de la que seas fan y la hayas visto más de una vez?
AS: No tengo un género favorito, estoy dispuesta a ver series o pelis de cualquier género con tal de que sean buenas (es decir, que me gusten a mí!). Te puedo decir que estoy un poco harta de policiales y de series yanquis en general, aunque a veces las hay muy buenas. Me encantan las escandinavas, por ejemplo. Pero si no encuentro nada que me seduzca en las plataformas, siempre tengo “La ley y el orden U.V.E.” para alimentar el morbo. Soy fan absoluta de todas las series con temas médicos, empezando por Ben Casey, una serie de mi infancia. Era un neurocirujano genial y super buen mozo (Ben Gazzara) al que nunca se le moría ni le quedaba mal un paciente. (Las series actuales son más duras). En su momento no me perdí un solo episodio de E.R. y hoy espero con desesperada ansiedad los nuevos capítulos de Chicago Med.

Contacto:
Sitio web: https://anamariashua.com/
Instagram: ttps://www.instagram.com/anamariashua/
Ana María Shua (Buenos Aires, 1951) es una escritora argentina reconocida internacionalmente como una de las grandes maestras del microrrelato en lengua española. Desde la publicación de La sueñera en 1984, ha desarrollado una obra breve, potente y sutil que incluye títulos como Casa de geishas, Botánica del caos y Cazadores de letras, donde despliega su talento para el humor, lo fantástico y lo inquietante.
Además de su labor en la narrativa breve, Shua ha escrito más de ochenta libros de literatura infantil y juvenil, muchos de ellos incorporados a planes de lectura en escuelas de todo el país, con un estilo cercano, lúdico y profundamente literario.
Ha recibido importantes distinciones, entre ellas el Premio Nacional de Literatura, el Premio Konex de Platino y una Beca Guggenheim en 1994. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y sigue siendo una referencia indispensable para quienes aman la precisión y la imaginación en la escritura.






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