Buenos Aires, Argentina

El año pasado me reencontré con la escritura de Esther Cross https://www.instagram.com/esther.cross/ a través de La señorita Porcel, un libro donde cuenta una historia dramática, y a la vez absurda, en el contexto de una Argentina estallada desde lo económico y social en diciembre del 2001. Me pareció brillante su particular mirada y la forma que eligió para contarla, lo que provocó que más de una vez me hiciera reír a pesar de lo desoladora que era la situación.
Entonces recordé que ya la había leído en Radiana y en El banquete de la araña, aunque, por esas cosas de la vida, no la había tenido tan presente. Lo bueno es que la recuperé, y esta vez no pienso soltarla: allá voy por el resto de sus libros 🙂
Hace unos días, Esther recibió de manera formal el reconocimiento de la Academia Argentina de Letras, de la que ya formaba parte desde 2023. Celebro esa distinción y, sobre todo, quiero agradecerle su generosidad y su buena predisposición para sumarse a este proyecto.
LzT: Me comentaste que caminar es una actividad que te gusta hacer en tus tiempos libres. ¿Tenés algún recorrido fijo o improvisás el camino sobre la marcha?
EC: Durante muchos años tuve un recorrido fijo. Llevaba a mi hija al colegio, por Palermo, y después caminaba una hora hasta mi estudio. Cuando me daban los tiempos, volvía caminando también. Como en todos los recorridos que se repiten, lo mejor eran los cambios sobre la marcha. Mi hija ya tiene 31 años, la rutina cambió completamente, pero la costumbre de caminar y el recorrido quedaron.
LzT: Cuando caminás ¿preferís el silencio para dejar que las ideas fluyan, prestar atención a lo que pasa a tu alrededor o aprovechas para escuchar música?
EC: Prefiero el sonido de la calle. Si escuchara música, lo perdería. Lo mismo me pasa cuando escribo.
LzT: ¿Alguna vez lo que viviste o escuchaste durante una caminata se transformó en material para tus escritos?
EC: Sí. No es intencional. Creo que mucho de lo que veo y oigo mientras camino queda en la “percepción periférica”. Reaparece en los sueños y al escribir. Caras, puertas, escenas rápidas, ventanas iluminadas, palabras sueltas de carteles y paredes. Una no sabe de dónde salieron, pero seguramente vienen de ahí o, mejor dicho, de esos momentos de atención flotante, cuando estoy más distraída.
LzT: ¿Se te ocurrió participar en alguna competencia o caminata solidaria?
EC: No. Mi máxima participación fue cuando atravesé una maratón lo más rápido que pude para llegar del otro lado de la avenida, al bar donde me esperaba una amiga.
Ahora que lo pienso, también es cierto que caminar por algunas cuadras es como participar en competencias de apurados.
LzT: Me gustó eso 🙂 . Me comentaste que muchas veces no vas sola sino que llevas a caminar a algunos perritos a los que también les sacas fotos ¿Cómo surgió esa idea?
EC: Viví toda mi vida con perros, así que siempre anduve caminando con ellos. Les debo ese gran favor. Las veces que salí medio obligada porque “tenía” que sacarlos y, al final, la que terminé saliendo de encierros mentales o limitantes de cualquier especie fui yo. En casa siempre hubo perros. Además de las perras que vivieron con nosotros, estuvieron y están los de la familia, que pasan uno o varios días, cada tanto.

LzT: ¿Sentís algún cambio cuando volvés de caminar?
EC: Sí, para mí ponen las cosas en su lugar. Me dan una especie de medida, o perspectiva.
Bio Esther Cross
Nació en Buenos Aires, en 1961. Es escritora y traductora. Publicó un
libro de entrevistas con Borges y otro con Bioy Casares, en colaboración con Félix della Paolera. Es autora de varios libros de cuentos y novelas, entre ellos La divina proporción, Kavanagh, Tres hermanos, Radiana, El banquete de la araña, La señorita Porcel y La mujer que escribió Frankenstein. Es miembro de número de la Academia Argentina de Letras. Recibió los premios First, Fortabat, Regional y Municipal, y las becas Fulbright-Fondo Nacional de las Artes y Civitella Ranieri.
Contacto
Instagram: https://www.instagram.com/esther.cross/






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