Buenos Aires, Argentina

Hace un tiempo la escritora Adriana Riva https://www.instagram.com/adririva fue una de las invitadas a El Faro https://www.instagram.com/nauexperiencias. No la conocía, pero me gusta “hacer los deberes” para aprovechar mejor a las autoras y autores que participan y así que llegué a su libro Ruth. Me resultó imposible soltarlo. Las descripciones y la naturalidad en la manera de narrar hicieron que amara a Ruth la protagonista, supongo que porque me encontré con una mujer en sus ochenta, algo que no suele ocupar el centro de las novelas. Luego al escuchar a Adriana hablando de los procesos de escritura quedé encantada con su frescura y su manera de hablar de lo cotidiano.
Quise saber más sobre Adriana Riva y descubrí que es creadora de la revista literaria El Gran Cuaderno https://www.instagram.com/elgrancuaderno , junto a otras dos escritoras mi maestra Natalia Rozenblum https://www.instagram.com/nataliarozenblum y Ana Navajas https://www.instagram.com/anavnavajas. Una revista en papel en la era en donde lo digital parece arrasarlo todo. Otra idea para aplaudir, un ir contra la corriente desde su primer número en el 2022. ¡Bravas!
Tuve la suerte de conocerla en diciembre pasado, en la presentación del número 8 de El Gran Cuaderno y que además aceptara la invitación para ser parte de Mientras no escriben.
Muchísimas gracias, Adriana, y gracias también a Nati por el puente y la conexión.

LzT: Me contaste que, cuando no escribís, te gusta sacarle punta a los lápices. ¿Sentís que ese gesto es casi meditativos, donde a veces se cuela la inspiración? ¿O hay algo de pequeño ritual, incluso de “toc”, que también alimenta la escritura? ¿Esos lápices son para escribir, para dibujar o para ambas cosas?
AR: Es un toc, no soporto ver lápices sin punta, me dan tristeza, como si estuviesen sucios u olvidados; un lápiz con punta es un lápiz bien predispuesto, casi una tentación. Mi casa está llena de lápices, me parecen un objeto muy muy noble. Tengo lápices de colores, que usan sobre todo mis hijas, y lápices negros, que uso yo para subrayar cuando leo o para hacer listas. No puedo leer sin un lápiz a mano y nunca jamás dejo de tener un lápiz negro en mi cartera, en mi mesa de luz y en el auto. Ahora la paradoja: por más lindo que sea el lápiz, jamás podría escribir un cuento o una novela -ni siquiera un poema- a mano, porque el acto de escribir, en mi caso, conlleva el acto de borrar. Escribo y borro, escribo y borro, escribo y borro. Escribir, para mí, es como jugar con una pelota en un frontón.

LzT: Te gustan mucho Los Beatles. ¿En qué momentos los escuchás? ¿Hay alguna canción (o varias) que te cambien el ánimo, que te den ganas de bailar o que funcionen como un refugio? ¿Tenés un Beatle favorito?
AR: Soy una persona que padece de fanatismo (lo aclaro porque considero que el fanatismo es una condición que no necesariamente se activa en todas las personas). Mi fanatismo principal son Los Beatles. Conozco sus canciones muy mucho muchísimo. Hace unos años se viralizó un video de Jack White en el que identificaba las canciones de Los Beatles en menos de un segundo. Yo soy Jack White. Y Los Beatles me generan todo eso que decís; diría que son una suerte de punto geográfico en mi vida. En cuanto a un Beatle favorito, es como elegir entre mamá y papá. Pero te digo cuál es mi Beatle favorito sin decirte cuál es mi Beatle favorito: me hubiese gustado ser la prima de Ringo, la hermana de George, la mejor amiga de John y la mujer de Paul.

LzT: ¿Sos de ir al cine o preferís ver películas en tu casa? ¿Qué tipo de películas disfrutás más? Pensando en Ruth, que tuvo su adaptación teatral: ¿te gustaría que se convierta en una película?
AR: Me encanta ir al cine, aunque debo confesar que con el correr de los años voy cada vez menos porque no encuentro el tiempo, no siempre dan las películas que me gustan y porque adquirí un proyector en casa. Disfruto todo tipo de pelis: la última semana, por ejemplo, vi Lawrence de Arabia (en Netflix, bue-ní-si-ma) y la nueva versión de Cumbres Borrascosas (en cine). Tema Ruth: creo que el libro es casi un libreto teatral, era algo que veía fácil de adaptar y estoy feliz con el trabajo que hicieron Javier Berdichesky y Andrés Gallina. No imagino, en cambio, una versión cinematográfica, lo cual no quiere decir que me encantaría que eso suceda.
LzT: Sos mamá y pasás bastante tiempo llevando y trayendo a tus hijas. ¿Algo de esa cotidianeidad se filtra en tus textos? Y en esos viajes, ¿qué se escucha en el auto? ¿Los Beatles también están presentes? ¿Sentís que les contagiaste esa pasión?
AR: Se filtra todo, claro, porque yo escribo sobre lo cotidiano. El día a día es la punta del iceberg y el iceberg mismo de mi escritura. Cuando llevo y traigo a mis hijas en el auto escuchamos mucha música: a veces suenan Los Beatles, no hay tutía, pero a veces también suenan Paco y Catriel (mi hija adolecente), comedias musicales (mi hija preadolescente) y cosas horrendas como una máquina que canta miau-miau-miua-miau (mi hija de 8 años). Mi Spotify es un cocoliche. A veces, también, viajamos en silencio, cada cual abducida en su run run mental.
Bio Adriana Riva
Nació en Buenos Aires en 1980. Es periodista, escritora y editora. Publicó el libro de cuentos Angst en 2017 por Tenemos las máquinas, la novela La sal por Odelia en 2019, el poemario Ahora sabemos esto por Rosa Iceberg en 2022 y su segunda novela Ruth por Seix Barral en 2024. Cofundó la editorial infantil Diente de León, para la que escribió libros ilustrados. Es coeditora de la revista literaria El Gran Cuaderno. Tiene tres hijas.





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