Vicente López, Buenos Aires, Argentina

PF: La verdad que no sabía que tenía voz de locutora. Lo descubrieron en el programa Que haces ahí en Millenium. Ellos me invitaron a hablar de mi libro Murmullos y descubrieron mi voz. Es mágica la radio. Y fue una etapa maravillosa. Los viernes que estaba en tierra, es decir que no volaba, iba a la radio a hacer mi reseña. Empecé con los libros que tenía en casa y después me di cuenta que ese espacio podía ser una puerta para promover la lectura y el trabajo de editoriales independientes. Y algunas de ellas me enviaban ejemplares de prensa. También hice entrevistas a escritores y asi conocí a Federico Falco, Hernán Ronsino, Daniel Balmaceda entre otros. Hasta llegué a escribir guiones de radioteatro. Puse en acción a todo el equipo de Que haces ahi , incluido el operador de sonido del programa. Fue muy divertido. 

PF: Nooo, comandante paso. No estoy ni cerca de pilotear un avión aunque vuelo hace 35 años. Fui Comisario de a bordo y hace dos años que pase a ser Jefa de cabina y por eso ahora hago vuelos internacionales. Mi sueño sería que exista una biblioteca de a bordo. y desde que abrí mi cuenta en Instagram para seguir con mis reseñas, la lectura es parte de mi vida y me genera mucha curiosidad lo que otros leen.

Tengo muchas conversaciones interesantes con pasajeros lectores, les recomiendo y me recomiendan.  Cuando estaba en Cabotaje un día se me ocurrió contar cuántos pasajeros lectores había y generé en mis  historias de IG la “cuenta lectora”. Por supuesto que incluye a tripulantes lectores; les sacaba foto con lo que estaban leyendo. En Internacional estoy desmotivada con la cuenta lectora porque las pantallas de entretenimiento capturan la atención y no hay muchos lectores a pesar de que los vuelos son más largos. Por otro lado, descubrí que siempre hay que generar un efecto noche en la cabina. Cuando el vuelo es diurno hay que solicitar a los pasajeros que bajen sus ventanillas para un mejor descanso y las luces de lectura no son las ideales, a mi gusto tienen baja intensidad (o será que ya estoy bastante chicata ja ) me parece que esto no favorece a la lectura. 

Animarme a autoeditarme me abrió puertas. Entré en el mundo literario sin pensarlo. Gracias a eso estuve en radio y más tarde abrí mi cuenta de Instagram: Murmullos de Pancha para promover la lectura. Que no deja de darme satisfacciones. Como por ejemplo conocerte y estar en contacto con otra apasionada como yo.  

PF: Fui a muchos. Me acuerdo que el primero fue con Carlos Caron, de poesía. Creía que era lo más simple. Hoy se que el poema es lo más complejo, requiere síntesis, es como querer capturar el instante con la palabra. Hice Dramaturgia con Cecilia Propato y el taller con Nené D´Inzeo en el Museo Sarmiento. Y vino Murmullos. Estuve mucho tiempo sin escribir hasta que volví a los talleres de escritura con Macarena Moraña. Hice seminarios cortos con Inés Garland, Santiago Craig, Iosi Havilio. Y mis últimos maestros fueron Federico Falco y Mariana Travacio. Sigo tratando de hacer encuentros virtuales en la medida que puedo. Volando, no se puede cumplir con la regularidad. Participé de encuentros Filba: Leila Guerriero, Betina Gonzalez, Alejandra Kamiya. Soy muy fan de esta mujer. En estos últimos años estoy en Nau Experiencias. Fascinada con la propuesta. No solo porque puedo ver en diferido, sino porque por más que sean encuentros virtuales han creado una comunidad lectora. Nau te da la posibilidad de conocer a escritores y escritoras admirables. Soy fan. 

Creo que nos estamos conociendo gracias a Nau.

PF: Ese es mi gran tema. Hago muchas cosas juntas y no me doy el tiempo para ponerme a escribir, corregir. Una vez que me siento a hacerlo lo súper disfruto. En la pandemia logré terminar mi novela y estoy viendo su cauce. 

PF: Siempre leo muchas cosas a la vez. Soy geminiana y mono en el horóscopo chino, lo cual es un problemita 🙂 . Para mi hay momentos para una novela, que trato que sea solo una, y voy intercalando con cuentos, ensayo, poesía y libros espirituales. Siempre busco leer cuentos porque también soy narradora. 

Ahora estoy leyendo El ojo de Goliat de Diego Muzzio, Los cuentos completos de Diego Angelino, Una pequeña parte del universo de Hebe Uhart (otra de mis preferidas). De la trama al relato de Irene Klein y terminando Devoción de Pablo d’Ors. Un libro que siempre recomiendo de él es Biografía del silencio: un ensayo sobre meditación que me convenció que esta actividad es fundamental, sobre todo para mentes saltarinas como la mía.

PF: La idea surgió porque me gusta el vino y también estuve en un programa que recomendaban vinos. Yo agregaba contenido literario. Un maridaje perfecto. Organicé en varias ocasiones “ Murmullos entre copas”. Literatura y vinos. Al principio leía fragmentos en maridaje con los vinos; más tarde me di cuenta que tenía que aprender a narrar cuentos.  Que sea un espectáculo que nos lleve de viaje con la imaginación. Eso es lo que sucede cuando te cuentan un cuento. Un viaje diferente. Por suerte di con el mejor maestro Adrian Yeste y hace varios años que tomo clases de narración con él. Espero poder organizar otro encuentro este año. Generalmente lo proyecto para noviembre, mes del vino argentino.

PF: Que me de tiempo y orden para terminar de corregir mi novela y editarla. Y si me pongo pretenciosa; poder llevar libros a los vuelos : una biblioteca voladora. 

Mellizos 

Estuvimos poco tiempo juntos; tan poco que ni siquiera llegamos a conocernos bien. Él había sido mucho más rápido que yo; llegó primero y logró acomodarse en el mejor lugar. Yo me quedé un hueco. Un lugar indescifrable. Me aferré, como pude, todavía sin manos ni dientes a ese tejido gelatinoso. Ahí, todo era oscuridad. La última luz, que él y yo podíamos recordar, había sido el reflejo de luna llena sobre sábanas blancas. En ese entonces,  se suponía que no éramos nada. 

Esa noche entre líquidos y susurros espasmódicos, nuestros padres hicieron el amor. Así nombraban ellos a ese acto animal. Amor, una palabra que pacta con el deseo y la perseverancia. Hacía tiempo que ellos buscaban un hijo. 

Con mi futuro hermano  llegamos a compartir algunos flujos sanguíneos. Ni dulces, ni salados. Los primeros atisbos de vida pueden ser insulsos , aburridos. Pero saben a promesa . Los sonidos, lejanos , casi imperceptibles, me acercaban al ansiado silencio. Y el tiempo  ¿qué es el tiempo? La noche y el día no existían sin poder ver. 

No hacíamos nada importante; simplemente esperar. Esperar nacer: momentos cargados de expectativas; con eso le alcanza al mundo para suponer que son los mejores. 

Una tarde mamá salió a caminar. Nosotros empezábamos a ser. Ella, con su vaivén de caderas, nos acunaba. Su corazón, apenas adelantado. Respiraba profundo, con intención. Si ella era feliz, nosotros también lo éramos. 

De pronto se detuvo; los latidos de su corazón se aceleraron. Su respiración,  sin control. 

Algo pasaba allá afuera. Algo nos empujaba. Una marea espesa. Mi hermano se acurrucó; se hizo más mínimo de lo que era. Cerró los ojos y la boca que no tenía. Supongo que en ese instante se olvidó de mí. Él pudo quedarse. Yo no. Ese algo me deshizo. 

Salí . Afuera el sol caía detrás de los árboles de esa isla sin nombre. Ella, sentada en el banco de madera. Se agarraba la panza. Sus ojos desorbitados. Tuvo miedo. Fue , más que eso: terror. 

Un hombre pateaba a un pato que salía de la laguna. Lo pateaba con fuerza : pato hijo de puta. Su hijo, apenas más alto que aquel pato, se reía. Y después lo imitaba. El resto de los patos graznaban. Los que habían salido de la laguna intentaban volver. Huir. Aleteaban,  blancos,

con desesperación, desfigurando las ondulaciones del agua, del aire, del mundo.  

Morir sin nacer. 

Ellos quedaron ahí. 

Yo los sigo. 

Ella, a veces , me invoca. 

Piensa en mí.                                                   

Alejandra Francisco (Pancha) 

Contacto Alejandra «Pancha» Francisco

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