Villa Regina, Rio Negro, Argentina

LzT: Sos una de mis compañeras en el taller de escritura creativa de Nati Rozenblum y en esta conversación quiero develar quien está detrás de las historias que compartís con nosotras y que tantas veces me dejaron intrigada, pero jamás indiferente. Te agradezco que te hayas sumado a esta charla ¿Recordás cuándo apareció la escritura en tu vida? ¿Hay alguna escena, cuaderno o lectura que sientas como un comienzo?
FP: Yo siento que fue en la escuela, gracias a una maestra. Había escrito un cuento que copiaba el inicio del que ella nos había leído, pero luego, le cambiaba el relato y realmente, recuerdo haberlo hecho con mucho disfrute, recuerdo sentirme muy inspirada. Estaba en quinto grado. “ La seño” me aplaudió tanto que empezó a decirme que cuando escribiera mi primer libro, se lo dedicara. La historia en cuestión no empezaba con el clásico “ había una vez “ sino que te metía directamente en una escena. Esa tensión inicial que es capaz de introducirnos en una realidad rápidamente es lo que me llamó la atención y es algo muy del arte de contar historias. Siento que ese momento fue el comienzo de reconocerme en la escritura, porque a partir de ahí no dejé de hacerlo.
LzT: Me contaste que antes de llegar a la Astrología pasaste por carreras como Ciencias Económicas y Derecho, caminos que sentías que no terminaban de resonar con vos. ¿Qué lugar tuvo la escritura durante ese proceso de búsqueda? ¿Fue refugio, herramienta de comprensión o una forma de ordenar lo que te iba pasando?
FP: Para mí la escritura siempre fue juego y desquicio. Mi código civil estaba lleno de ideas para cuentos o mundos que se me ocurrían que podían funcionar a partir de determinado inciso. Todo esto muy motivado por los talleres de escritura creativa a los que iba siempre en esa época. Ahí fue cuando empecé con Nati Rozenblum y aprendí que “ mi estilo” por decirlo de alguna manera, tenía juego. Se lo atribuyo a ella que me enseñó a escribir jugando.
Creo que si tengo que ubicar un momento en que la escritura sí cumplió este rol de refugio fue en mi adolescencia, porque me sentía muy oscura, y ahí aprendí a usarla para expresar lo que sentía. Luego, fue juego y me gusta mucho que sea desde ahí.
LzT: Complementaste tus estudios con Arteterapia con Alejandro Reisin y a partir de ellos desarrollaste un proyecto artístico en una escuela primaria. Está claro que hay una veta creativa muy fuerte en vos. ¿En qué otros espacios o lenguajes aparecen además de la escritura?
FP: Para mí la creatividad tiene algo de multidisciplinaria y siento que esto me fogonea mucho. Cada lenguaje artístico estimula al otro, pensar en eso me gusta mucho. Me gusta encontrar cruces posibles entre la cerámica, el dibujo, la danza, la escritura y demás. En la escuela primaria logré trabajar con un proyecto que unía el teatro a la lectoescritura de primero a séptimo grado y pude comprobar que iban de la mano (le dedico esta comprobación a los académicos, jeje).
Por otro lado, uno de mis proyectos más ambiciosos desde este lugar de lo multidisciplinario, fue Wide Night, una productora de arte erótico. Produjimos una obra teatral sin butacas, que era una experiencia sensorial e interactiva para vivir el erotismo desde un lugar sugerente y no explícito. También hicimos un evento para promocionar el libro Tangos para Barbie y Ken, de la escritora mexicana Maritza M Buendía. Un evento en el que las personas podían experimentar las páginas del libro a través de juegos y experiencias sensoriales. Logramos que cuarenta desconocidos bailaran en parejas a ojos cerrados mientras la autora leía un capítulo. Lo cuento porque diseñar ese tipo de experiencias me inspira, es un acto creativo al que vuelvo una y otra vez. Y también porque, me encanta cuando la literatura se vuelve inmersiva.

Por eso amo mucho a la gente que se pone divergente con su pensamiento y que busca cruzar saberes y técnicas. Hace unos meses participé de la residencia artística de literatura y astronomía de https://www.instagram.com/proyecto_la_zona/ en Mar del Plata y justamente hicimos eso, cruzar miradas, construir desde la tangente. Me sentí en mi salsa.
LzT: Quiero volver a los comienzos con Nati Rozenblum https://www.instagram.com/nataliarozenblum/. Todavía vivías en Buenos Aires y el taller era presencial, cuando lo online era impensable, y me gustaría saber qué encontró esa Feli de diecinueve años en esa experiencia.
FP: Es de los mejores momentos de mi vida. Encontré deseo y contención. Aprendí a contener la escritura, a encuadrar lo que sentía que me brotaba escribir. A Nati la quiero muchísimo, siento que me ayudó y sobre todo me formó. Siento que hoy escribo gracias a las muchas estrategias que incorporé en esos años, estrategias o modos que tengo como encarnados y me acompañan para encauzar los textos. Sentí mucho permiso de jugar y de explorar, para hacer crecer mis historias y conocerme en el camino. Creo que encontré pertenencia, empuje y confianza. Hay algo de Nati que siento que es muy potenciador.
LzT: También estudiaste guión en el IUNA, hoy UNA. ¿Qué te dejó esa experiencia? ¿Hay algo de la mirada del guion, la construcción de escenas o los diálogos que siga acompañando tu escritura actual?
FP: ¡Todo! Y me encantaría terminar esa carrera. Son más las veces que empiezo a escribir por algo que vi en una serie que en una novela. Me encanta el cine y su relación con la escritura. Creo que hay algo del guion cinematográfico y, en realidad, de lo que se hace o no se hace con el guion, que se parece a escribir un cuento.
El guion es como un texto vivo, un borrador fogoneado por el espíritu de la historia que se escribe más allá del papel, porque cuando se filma pasan mil cosas que no estaban escritas pero suceden gracias a lo escrito (y en el teatro pasa lo mismo, claro). Entonces, esa sensación de algo que sigue contándose siento que también tienen los cuentos. No sé si porque tienen ese no sé qué de la memoria de contarnos historias, donde siempre hay algo que se escapa de lo que efectivamente se cuenta. Como si la historia fuera bastante más grande que las palabras que usamos para contarla. Y quizás ahí se encuentren el guion y el cuento: en todo lo que pueden poner en marcha sin necesidad de mostrarlo o decirlo todo.
LzT: ¿Hay algún género en el que sientas que fluís con mayor naturalidad o disfrutás especialmente? ¿Y alguno que te gustaría explorar más?
FP: Disfruto muchísimo de los cuentos, me gusta lo extraño y el fantástico. Me siento muy influenciada por el mundo de los cómics. Me gustaría seguir explorando lo ensayístico, es un género que me gusta mucho y que hace poco descubrí que me hacía sentir cómoda en esto de jugar con muchos temas a la vez. Quizás eso de lo multidisciplinario que vuelve a aparecer.
LzT: Te gusta viajar y lo hiciste por diferentes lugares .¿Cuáles son los aprendizajes que te llevás de los viajes?
FP: Lo comunitario, la generosidad de la gente local, la sensación de que siempre se me abren puertas cuando viajo.
LzT: Estás trabajando en un proyecto que cruza análisis literario y astrología, dos universos que no siempre se encuentran de manera natural ¿Podés contarnos un poco más sobre esa idea y qué te gustaría profundizar?
FP: Mmmm…. Todavía lo estoy explorando, pero me da vueltas la frase Léxico Planetario, que viene de Léxico Familiar de Natalia Ginzburg, librazo. Hay algo que me interesa de los imaginarios que tenemos del cielo y el poder hacer literatura con eso. En realidad, existen muchos libros de consultoría astrológica que apuntan a una astrología más de autoconocimiento con fines terapéuticos. Dicho de una manera bruta: abrís el libro y podes saber dónde tenés a Venus en pirincho y saber qué significa. Eso está bueno en una instancia, porque genera curiosidad que algo llamado Carta Natal “habla de mí y quiero saber qué dice”. Pero creo que también hay otra lectura que nos implica mucho más en la participación que tenemos y que construimos con el cielo y sus movimientos astronómicos, simbólicos e imaginarios. Hay otro potencial.
Me gustaría escribir ensayos que exploren esto, me pregunto si existe una suerte de telepatía con el cielo, si ese gesto de tirarse en el suelo a mirar a las estrellas un día de verano, activa algún tipo de comunicación más allá de los manuales astrológicos. Y si nos vamos a los orígenes de la Astrología, a la antigua Babilonia, se creía que sí. Todavía es una hipótesis.
Sí creo que los occidentales perdimos algo tan básico como sentarse a mirar las estrellas y que este gesto nos desconecta de la tierra y del cielo. El cielo está contaminado por luces y satélites. Quizás, todo el pochoclo que existe con la astrología venga de esta desconexión, de la necesidad de integrar lo que está arriba en lo que está abajo…otra hipótesis, já.
LzT: Me da muchas curiosidad el taller que impartís ¿Nos contarías de que se trata? Quiero que sepas que soy fan de la manera en que lo promocionas en tus publicaciones (flasheras) en Instagram 😉
FP: Ahora estoy trabajando con el humor y el erotismo en La cocina de los textos, un espacio para sostener la creatividad a través de la escritura. Hace rato que quería trabajar con el deseo de escribir y lo que nos pasa cuando el deseo mueve nuestra escritura.
Por eso abrí la Cocina, que no es un taller de corrección literaria, sino que es un propuesta para desarrollar más nuestro ingenio y jugar con lo que nos parece insensato e irreverente. Me gusta muchísimo cuando mis alumnxs descubren que pueden escribir desde lugares impensados que van más allá de lo reflexivo o catártico, por poner ejemplos .
LzT: ¿Cómo es tu relación con la hoja en blanco? ¿Y cómo te llevás con el proceso de corrección y reescritura?
FP: No le creo a la hoja en blanco, uso mucho la restricción o me invento reglas para empezar a escribir, por ejemplo. Con mis alumnos hago lo mismo, siento que siempre hay un camino para entrar a la escritura.
Por otro lado, me gusta muchísimo editar y reescribir, porque le paso el mando a mi lado controlador, que en ese contexto puede expresarse sin que haya consecuencias más que un texto terminado.
LzT: ¿Qué cosas suelen inspirarte a escribir? ¿Hay autores, imágenes, conversaciones o experiencias que funcionen como disparadores?
FP: El erotismo siempre me resulta un disparador, creo que me conecta con el placer que siento al escribir, escriba o no sobre erotismo. También me fascinan los personajes irreverentes como el arquetipo que propone el Lazarillo de Tormes. Ahora estoy viendo la serie de Saul Goodman, (Better call Saul) el abogado creativo e ingenioso de Breaking Bad. Su personaje está siendo una fuente de inspiración divina. Me gusta la picardía, me atrae el juego.
Y creo que también el aburrimiento es una gran fuente de inspiración. Cada vez que estuve en vacío, logré expresarme muchísimo luego.
LzT: ¿Qué estás leyendo?
FP: Ahora Agua viva de Clarice Lispector y Las constelaciones oscuras de Pola Oloixarac. Pero este año leí a Medea de Christa Wolf y Cometierra de Dolores Reyes. Conecté mucho con arquetipos femeninos gracias al curso que hice con Maia Gorostegui Valente https://www.instagram.com/astronarrativasreveladas/ donde profundicé en ésto.
LzT: Tengo el WhatsApp del genio de la lámpara y podés pedirle un deseo ¿cuál seria?
FP: Dejar todas las obligaciones por un año y viajar a escribir mi primer libro sin ninguna otra actividad más que escribir.
LzT: Compartirías un texto
La Divina María
Felicitas Plos
No me habían invitado porque creían que estaba muerta. Toda mi familia creyó que María, la divina María Lopez Ugarte había muerto en un accidente de auto, cruzando mal la calle Vicente López y Planes allá por el 61. Cuando vieron la típica foto, la típica foto de casamiento con los novios de espalda junto a sus padres a los costados, la cruz al fondo, la cola del vestido larga y chupando el piso… ¿qué habrán dicho? ¡Pobre Anita, que no tiene a su mamita! O… ¡Qué feo cómo murió su madre! ¡Qué lástima que no esté para verla casarse!
¡No me invitaron porque me dieron por muerta! No podría haber otra explicación. Me habían metido en un asilo porque yo estaba loca, porque quería asistir a un casamiento ¡a mi propia hija casar, no podía ir! ¡Quién lo permita! Yo no confiaba en mi yerno Julio y, para Carlos, eso era lo mejor, porque yo me portaba mal. Eso era cierto, yo no le creía nada a Julio y también me portaba mal. Julio me parecía un mentiroso, un blando, un estúpido. Un merengue. ¡Aah! Y la pobre Anita confiando en sus zapatos impolutos, en su casi sonrisa, en sus orejas de ratón. Cuánto debía saber el sabandija éste de todo lo que me habían hecho a mí para encerrarme. Cuánto le habría dolido cuando su queridito álbum de fotos de casamiento desapareció…¡NADA! ¡NADA!
Porque yo sí me portaba mal, a veces. Lo hacía cuando me llevaba lo que quería de las casas de los demás. Me gustaban las cosas y las agarraba, sentía que eran un poco mías. Las guardaba en mi propia cocina o comedor, o en el patio. Otras veces las dejaba en lugares distintos (porque sentía que también pertenecían ahí). Una vez me llevé la cuchara grande de las salsas, que era de plata y era de mi suegra, la mamá de Carlos. Iba caminando por la calle cuando vi a una mujer andrajosa que vendía de todo un poco. Le regalé la cuchara, le dije que era cara, y le conté que iba a poder peinarse y limpiarse en la iglesia de la vuelta. ¿Acaso no merecen todos una ducha tibia y un aseo como la gente?
Maldito Carlos ¿fuiste partícipe?, ¿vos también? Tus visitas son cada vez más cortas y estiradas en el tiempo… Me olvido de tu voz, de tus manos, de lo que te gustaba que te curara con el té tibio la conjuntivitis de tus ojos apelmazados. ¿Acaso el casamiento de nuestra hija no fue lo suficiente para vos? ¿Lo suficiente para mi felicidad? ¿Tenías que quitarme porque yo he quitado tanto a otros? ¿Creíste que trayéndome el álbum de Anita y su maridito alcanzaría? No señor, por supuesto que no. Porque yo me quedé mirándolo durante horas, ya ni me acuerdo cuántas y después, en uno de los paseos que hacemos siempre por la plaza, se lo regalé a una señora que pasaba por ahí.
Para contactar con Feli Plos
Instagram: https://www.instagram.com/astro__fe/ https://www.instagram.com/felicitasplos/





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