Estocolmo / Buenos Aires

En el el 2022 llegó a mis manos Los sorrentinos la primera novela de la escritora Virginia Higa https://www.instagram.com/samuraivir a quien conocí porque sería una de las invitadas de El Faro, un espacio donde es posible escuchar y dialogar con escritoras y escritores.

Recuerdo haber sentido en esa novela una ternura particular, una forma de mirar a los personajes con cercanía y afecto, incluso en sus pequeñas contradicciones. Hay en su escritura una mezcla sutil de humor y delicadeza que vuelve entrañables las historias que cuenta.

Cuando me enteré de la publicación de El hechizo del verano y de su temática, lo busqué de inmediato. El libro aborda algo que siempre me interesa: el idioma, las costumbres, las diferencias que atraviesan a quienes vivimos en otro país, pero siento que también pueden vivenciar hasta quienes cambian de ciudad. En varios pasajes me sentí muy cercana a lo que la novela propone, como si esas experiencias también fueran, de algún modo, propias.

Le agradezco a Virginia Higa por haber aceptado ser parte de Mientras no escriben, por la generosidad en sus respuestas y por las fotos que me facilitó para acompañar esta nota y también agradecerle a Barbara Galantino por habernos puesto en contacto.

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LzT: Me comentaste que caminar es una parte importante de tu rutina y me imagino que tendrá recorridos diferentes según las estaciones siendo que vivís en Estocolmo. ¿Nos contarías un poco más sobre eso?

VH: Me encanta caminar, me ayuda a pensar mejor y cuando camino se me aclaran las cosas. En general hago siempre el mismo camino, sin importar la estación del año. Tengo un recorrido que hago siempre para llegar al bosque, y puedo tomar diferentes atajos pero llego más o menos siempre al mismo lugar. Me gustan esas pequeñas variaciones que voy decidiendo en el momento, a veces voy por el camino asfaltado, a veces por el prado o a veces subo alguna colina, dependiendo del humor y la energía del día. Me gusta ir siempre por el mismo camino e ir observando los cambios a lo largo del año. Aprendí que tal vez no necesito tanta novedad sino practicar la mirada atenta para encontrar cosas nuevas. 

LzT: Te gusta ver películas. ¿Cuáles son tus preferidas? ¿Alguna directora o director favorito?

VH: Me encanta ver películas, siempre fui muy de ver toda clase de cosas, sin demasiado prejuicio o jerarquía. Aunque en los últimos años me volví un poco menos ingenua, creo que después de haber cursado el taller Ofuro de fotografía con Maximiliano Matayoshi, que me enseñó a mirar las imágenes (fotos y películas) de otra manera. Soy menos ingenua ahora, fue como un despertar y en ciertos sentidos es genial pero en otros es triste porque ya no puedo ver cualquier cosa, soy mucho más selectiva y crítica con lo que veo. Lo mismo me pasó con la lectura pero fue hace muchos años, así que ya estoy acostumbrada.

En los últimos años vi toda la filmografía de Eric Rohmer y de Agnes Varda, y siento que tengo muchísimo por descubrir en el cine, es un mundo que me es muy lejano y a la vez muy cercano. En algunos sentidos siento que el cine me formó y en otros me arruinó la vida, me creó unas expectativas de cómo es el mundo que no tienen nada que ver con la realidad. Estoy tratando de desarmar eso ahora, ¡pero no es tarea fácil! 

LzT: ¿Te pasa que mirando alguna película o serie te inspire para escribir o solo te desconecta?

VH: Las películas de Agnes Varda y de Rohmer, justamente, me inspiraron muchísimo para escribir. Sentía que quería lograr escribiendo algo de la libertad que ellos tenían para filmar. Algo del mestizaje de géneros y de la limitación de recursos para crear. Otras veces solo me desconecto, claro, pero esas experiencias son distintas, de descanso casi, menos intensas y menos ricas también.

LzT: Me pareció súper interesante saber que tocás el ukelele. ¿Cuándo apareció este instrumento en tu vida? ¿Cantás? ¿Hay algún otro instrumento?

VH: Hace unos años encontré en casa de mis padres un ukelele abandonado y me lo llevé a Estocolmo. Fue una gran cosa haberlo encontrado porque a partir de entonces toco casi todos los días, aprendí rápido, es un instrumento fácil y amable. Y te permite cantar, que es algo que disfruto mucho. Yo de chica había tocado el piano y después la flauta traversa. El piano es muy cerebral y no se lo puede transportar, y la flauta es transportable pero muy virtuosa y exigente. Los dos instrumentos me dieron muchísimo en su momento, pero el ukelele tiene algo de simpleza y de falta de pretensión que me encanta. Mi acercamiento fue completamente diferente, desde el disfrute puro y para apropiarme de las canciones que me gustaban, que ahora son mías porque las puedo tocar. 

Virginia Higa (Bahía Blanca, 1983) es una escritora y traductora argentina. Es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y trabajó en diversas editoriales independientes. En 2018 publicó su primera novela, Los sorrentinos, que fue traducida a varios idiomas y recibió muy buena recepción por su tono íntimo y su mirada sobre la familia y la inmigración.

Se mudó a Estocolmo en 2017 donde trabajó como traductora literaria y docente de español. En 2023 publicó El hechizo del verano, un libro de crónicas y ensayos que explora la experiencia de vivir en otro país, el lenguaje y las diferencias culturales. Desde 2026 vive en Buenos Aires.

Varios

El Faro: https://www.instagram.com/nauexperiencias

Barbara Galantino: https://www.instagram.com/palabrasdebar

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