La curiosidad como motor

Atardecer en Groenlandia

Pienso, proceso, escribo 🙂

Lo que me encontró

Caminando por Portland me encontré con la escultura de un cuervo pintado de forma colorida. Averigüé un poco más y descubrí que había otros 29 repartidos por la ciudad y que todos formaban parte de un proyecto mucho más grande, nacido de un libro y relacionado con una película que se estrenará en octubre: Wildwood. Me encantan esos pequeños hallazgos que aparecen sin buscarlos y terminan llevándome mucho más lejos. Te dejo link con la historia completa en las notas, por si querés saber más 🙂

Zoom

Cada vez que viajo y me encuentro con hijas o hijos de mi edad viajando solos con alguno de sus padres, siento algo difícil de explicar. Quizás porque para mí ya no es posible, porque los míos ya no están, pero también porque mientras vivían nunca se me ocurrió (por diversas razones) que algo así podía ser una posibilidad. Supongo que hay una nostalgia por algo que nunca sucedió. Es una sensación rara que aparece cada vez que veo ese tipo de escenas, sólo puedo decir que me gustan.

Sigue vibrando

Encontrarme inesperadamente con Jennifer Foran, una de mis amigas artistas a quien hacía mucho que no veía, ya hubiera sido una maravilla pero que esto pasara en Eryngium Papeterie, un lugar que amo, lo hizo todavía más especial. El cruce entre Jenn y Cricket, dos mujeres que admiro me llenó de alegría porque quizás hasta surjan proyectos artísticos entre ellas 🙂

El algoritmo me trajo

A Juan Linares, dibujante, acuarelista y profesor español. En sus posteos pinta, dibuja y comparte pequeños trucos haciendo que todo parezca mucho más sencillo de lo que seguramente es. Pero lo que más me gusta es su entusiasmo: dan ganas de agarrar papel, una caja de acuarelas, un pincel y ponerse a seguir sus indicaciones. Cuando alguien logra transmitir esas ganas de hacer, siento que está compartiendo mucho más que una técnica, una manera de habitar el mundo 🙂

Portland – Follow the crows https://www.instagram.com/wildwoodfollowthecrowspdx/

Leí por ahí

Un arte

El arte de perder se domina fácilmente;

tantas cosas parecen decididas a extraviarse

que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la angustia

de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.

El arte de perder se domina fácilmente.

Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:

lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.

Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue

la última o la penúltima de mis tres casas amadas.

El arte de perder se domina fácilmente.

Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más:

algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.

Los extraño, pero no fue un desastre.

Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto

que amo) no habré mentido. Es indudable

que el arte de perder se domina fácilmente,

así parezca (¡escríbelo!) un desastre.

Elizabeth Bishop

Antes de irme

Estoy leyendo

Estoy leyendo muy despacio Blue Nights, de Joan Didion. En parte porque leer en inglés me da fiaca y además porque el tema que atraviesa el libro (la muerte de su hija) me entristece y tengo que hacer pausas. Pero Didion escribía de una manera tan especial que siento que merece todo mi esfuerzo.

Una serie

Vi Portlandia por primera vez hace muchos años, cuando todavía visitaba Portland como turista. Hace unos días volví a ver algunos episodios y esta vez me causó muchísima más gracia. Después de vivir tantos años por acá, reconozco muchas de esas situaciones cotidianas que la serie lleva al absurdo: personajes extravagantes, obsesiones muy locales y ese costado bizarro de la ciudad. El famoso “Keep Portland Weird” llevado al extremo.

Soy de otra generación

Soy de las que todavía deja notas manuscritas cuando siento que es necesario hacerlo. En la biblioteca de Oslo dejé una y estoy convencida de que gracias a ese pequeño papel terminé conociendo a Ana Figueroa, una argentina que trabaja en ese lugar maravilloso y con quien tuve una charla como si nos conociéramos de toda la vida. Además me ayudó a armar la nota sobre Deichman. Una pequeña victoria para los métodos antiguos 🙂

Un consejo que nadie me pidió

No dar todo por sentado. A veces estamos tan distraídos con lo que falta, con lo que queremos o con lo que viene después, que dejamos de ver lo que ya tenemos: un plato de comida cada día, una ducha caliente, una cama donde dormir, familia, amigos, gente que queremos y que nos quiere, ganas de hacer cosas por nosotros y por los demás. Paremos de vez en cuando a agradecer esas pequeñas, pero grandes cosas que son el sostén de nuestras vidas 🙂

Notas al pie

Notas por si te quedaste con ganas de algo más

Neodimios anteriores

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