La curiosidad como motor

Pienso, proceso, escribo 🙂

Lo que me encontró
Viajé a Groenlandia y pude ver auroras boreales durante tres noches seguidas. Tuve muchísima suerte porque las auroras no siempre se quieren mostrar. Existe una explicación científica para este fenómeno que, por supuesto, no puedo explicar 🙂 . Lo que sí puedo contarte fue cómo me emocionó ver que en el cielo aparecían luces verdes que se movían, que iban y venían y que desaparecían como si nunca hubiesen estado. Fue mágico y una lección de presencia, si no hubiese estado atenta me las hubiera pedido.

Zoom
En Oslo visité el Fram, el barco que realizó expediciones al Ártico y que más tarde llevó a Roald Amundsen y su tripulación a la Antártida, donde continuaron su viaje hasta el Polo Sur y fueron los primeros en llegar. Caminar por su interior, recorrer los camarotes, imaginar meses de frío, aislamiento e incertidumbre, me hizo pensar en el coraje (o quizás también un poco de locura) que hacía falta para lanzarse a explorar lugares de los que se sabía poco y nada y en los que la vida estaba en juego. Me gustó ver en vivo lo que aprendí en los manuales de la escuela 🙂

Sigue Vibrando
Quedé sorprendida cuando supe sobre la Future Library, un proyecto de Katie Paterson de Deichman Bjørvika, la biblioteca de Oslo. Comenzó en 2014 con una propuesta curiosa, cada año un escritor o escritora entrega un manuscrito inédito que nadie podrá leer hasta 2114. En 2014 se plantaron mil árboles que serán utilizados para producir el papel en el que se imprimirán esos textos. Margaret Atwood, David Mitchell, Han Kang, Karl Ove Knausgård y Ocean Vuong son algunos de los que ya participaron. Me parece interesante que algo sea a tan largo plazo y que además ninguno de nosotros llegará a saber el final de la historia 😉

Un newsletter
Una de las newsletters que espero cada viernes es Proxi, de Sebastián Campanario. Me gusta porque nunca sé muy bien con qué me voy a encontrar. Ciencia, inteligencia artificial, creatividad, bienestar, longevidad y muchas de esas “nerdadas”, como él mismo las llama, de las que termino aprendiendo algo que no estaba en mi radar. Cada semana propone un tema diferente, siempre muy actual, con mucha información pero también con preguntas que invitan a seguir pensando y a abrir un poco la cabeza. (*)

Leí por ahí
… El arte es una forma de preservar experiencias…Los estudios de nubes de John Constable nos invitan a concentrarnos, mucho más de lo que lo haríamos en condiciones normales, en las texturas y formas diferenciadas de algunas de ellas, a observar sus variaciones de color y su forma de agruparse. El arte resta complejidad y nos ayuda a concentrarnos, aunque sea por un momento, en los aspectos más significativos. Cuando Constable pintó sus estudios de las nubes, no pretendía despertar nuestro interés por la meteorología. Más bien deseaba intensificar el significado emocional del silencioso drama que se desarrolla a diario sobre nuestras cabezas, poniéndolo a disposición e instándonos a concederle el protagonismo que merece.
El arte como terapia – Alain de Botton y John Armstrong
Antes de irme

Estoy leyendo
Pequeñas cosas bellas (Tiny Beautiful Things), de Cheryl Strayed, un libro que reúne las columnas que escribió durante años con el seudónimo Sugar, respondiendo cartas de lectores que le contaban sus problemas, dudas, pérdidas, amores y decisiones difíciles. Lo que más me gusta es que muchas de sus respuestas están relacionadas con sus experiencias de vida. Hay empatía, humor, crudeza y mucha humanidad.

Una película
Azor, del director Andreas Fontana. Transcurre en la Argentina durante la última dictadura militar. La película sigue a un banquero suizo que llega a Buenos Aires para reunirse con clientes vinculados a los sectores más poderosos y entender qué pasó con su socio, desaparecido misteriosamente. A través de reuniones, conversaciones y silencios, empieza a aparecer otra cara de aquellos años: el dinero, los privilegios y los negocios de quienes estaban cerca del poder. Me interesó este punto de vista diferente, el de pensar la corrupción y la complicidad económica como otra forma de violencia.

Soy de otra generación
Al regreso de Groenlandia, se canceló el vuelo a Portland y quedamos varados en Ámsterdam sin equipaje. Pasé por Zara a comprar algo de ropa y cuando pregunté dónde estaban las cajas, descubrí algo que me llamó la atención. Había que poner las prendas en una especie de pileta que, vaya uno a saber cómo, reconocía todo lo que había comprado y después pagar de manera digital. Si la idea era ahorrar tiempo, conmigo claramente no funcionó: tardé un buen rato en entender qué tenía que hacer. Pero ojo, aprendí 🙂 Llamame antigua, pero si me das a elegir prefiero que me atienda una persona (**)

Un consejo que nadie me pidió
Preguntá aunque te dé un poco de vergüenza hacerlo. Muchas de mis mejores historias empezaron con una pregunta que podría no haber hecho. La peor posibilidad puede ser una respuesta corta o con poca onda, sinceramente es de las que menos tengo. En general pasan cosas insólitas y divertidas cuando se me ocurre hablar con la gente. Además muchas personas tienen ganas de ser escuchadas. Eso si, ponele ganas y una sonrisa 🙂
Notas al pie
(*) Suscripción Proxi: https://sebacampanario.com/newsletter/
** Foto de la «caja» en Zara






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