La curiosidad como motor

Pienso, proceso, escribo 🙂

Lo que me encontró
Hace unos días conversé con la escritora Alejandra Naughton sobre su libro Tantos ojos sobre ellas y además de algo que aparece una y otra vez en muchas historias: la importancia de habilitarnos a hacer aquello que nos gusta, incluso cuando llegan las dudas o sentimos que es tarde para empezar. Comparto su reflexión: «Creo que tiene que ver con el preconcepto de que el arte es algo accesorio, que es lo que podemos hacer sólo cuando descansamos de nuestra profesión. Partiendo de esa premisa, el arte suele no tener prioridad, suele ser postergado. También temido, porque es frecuente no sentirse a la altura. Superar esos limitantes implica un esfuerzo, de allí la necesidad de sentirnos habilitados».

Una reflexión
Vivir en el exterior tiene momentos de una soledad rara porque está relacionada con no tener con quien compartir cuestiones que forman parte de tus raíces. Hace unas semanas murió el Indio Solari. Escuché a los Redondos en distintas etapas de mi vida y, al leer la noticia, no tuve cerca a nadie con quien comentar lo que significó su música cuando era muy joven. Empezó el Mundial y vi el debut de Argentina en un bar donde todos estaban pendientes de otra cosa; sentí que gritar un gol no correspondía y por lo tanto no lo hice. Son pequeñas cosas, pero a veces la distancia se mide en los acontecimientos que nos conmueven.

Sigue vibrando
Los encuentros con libros de Mafalda en diferentes partes del mundo, sus versiones en italiano, francés, turco, japonés y el otro día paseando por Portland en la librería Poscard Bookshop esta vez en inglés.
Estaba ubicado en un estante dedicado a libros de Argentina junto con Claudia Piñeiro, Agustina Bazterrica y Mariana Enriquez.

Zoom
En el Portland Art Museum se está presentando hasta mediados de julio una muestra de David Hockney. Fui a visitarla hace unos meses y quedé sorprendida por la energía y los colores en la obra de este artista que exploró a lo largo de su carrera diferentes técnicas. Unas semanas atrás apareció la noticia de su fallecimiento y sentí que el mundo perdió algo de color con su partida.

Leí por ahí
(…) T.S. Elliot escribió que lo único que sabemos de laos demás son los recuerdos que tenemos de los momentos que pasamos juntos; y que cambian -los demás- cuando no estamos con ellos. Esto siempre me ha parecido un poco desalentador. Pero también es verdad que hasta nuestros amigos más íntimos y nuestros amantes albergan recuerdos y emociones que desconocemos, y de los que incluso ellos tal vez no sean concientes. Y no me refiero solo a que tenemos todos una caja de botellitas de champú, cubiertas de polvo, de hoteles lejanos. Siquiera en versión metafórica. (…)
Despedidas – Julian Barnes
Antes de irme

Estoy leyendo
Podrías hacer de esto algo bonito, de Maggie Smith. A través de entradas breves y una honestidad que conmueve, escribe sobre el fin de su matrimonio, la maternidad, la escritura y esos momentos en que la vida parece desarmarse, donde es difícil hacer pie sin hundirse. Me gustan las preguntas que va formulando, sin dar respuestas, ni soluciones,.

Una Serie
Hace unos días terminé la última temporada de Hacks y ya la extraño. Siempre pienso que la comedia es uno de los géneros más difíciles: hacer reír de verdad requiere mucho talento. La serie lo logra con inteligencia, diálogos brillantes y personajes llenos de contradicciones. Pero, además, habla del paso del tiempo, de los vínculos, de las segundas oportunidades y de la reinvención. Muy recomendable.

Soy de otra generación
Tengo un problema muy serio con la música, sigo muy pegada y enamorada de las bandas de otros tiempos, incluso anteriores a mi época como Los Beatles. O como Pink Floyd, Led Zeppelin y del lado argentino Charly García (en especial Serú Girán) Virus, Soda Stereo y como mencioné antes Los Redondos (entre muchos otros) Me cuesta incorporar cosas nuevas y considerar algunos chingui chingui como música. Lo dije 🙂

Un consejo que nadie me pidió
Pasamos gran parte del día conversando con nosotros mismos. El problema es que muchas veces lo hacemos con una dureza que no usaríamos ni con nuestros enemigos. Mariano Sigman escribe en El poder de las palabras que el diálogo interno influye en nuestras emociones y en la forma en que habitamos el mundo. Si las palabras tienen tanto poder, se me ocurre que vale la pena prestar atención a las que nos decimos cada día, hablarnos con más amor hace bien, está comprobado cientificamente 😉






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