La curiosidad como motor

Pienso, Proceso, Escribo

Lo que me encontró

La marea baja transforma Haystack Rock, en Cannon Beach, Oregon, en una ventana hacia otro mundo. Durante unas pocas horas aparecen estrellas de mar, anémonas y una vida marina que el mar mantiene escondida. No importa cuántas veces lo vea: siempre me emociona que, por un ratito, la naturaleza nos muestre uno de sus secretos antes de volver a guardarlo bajo el agua.

Zoom

Los bosques forman parte de la identidad de los estados de Oregon y Washington. No son solo un atractivo turístico. Son el escenario de caminatas, rutas, ríos, animales y de muchos recuerdos. Cada incendio no destruye únicamente árboles cambia la vida de las personas que vivimos alrededor. Cada incendio me (nos) entristece.

Sigue Vibrando

Volví a ver Severance y pensé una vez más ¿hasta dónde seríamos capaces de llegar con tal de no sufrir? La serie imagina una separación entre dos versiones de una misma persona, habla de algo muy humano: la tentación de desconectarnos del dolor, de acelerar los duelos, de borrar aquello que nos lastima. Y a la vez olvidarnos por unas cuantas horas de quienes somos. Aunque sabemos que todo lo que intentemos expulsar de forma poco natural encuentra otra forma de volver. La tristeza no desaparece porque tratemos de arrancarla. Y si bien no es fácil debemos darle su lugar y en especial tiempo para que las heridas cicatricen.

Un newsletter

Conocí hace unos años a Cheryl Strayed, la autora de Wild, por la película del mismo nombre. Hace poco Jose Cornejo, una de mis compañeras de taller, me comentó que vive en Portland y ese dato despertó mi curiosidad. Me suscribí a su newsletter y me enteré que en mayo murió su esposo y, en su última entrega, escribe sobre el duelo y elige la imagen de un iceberg: el dolor visible y todo aquello que permanece bajo la superficie. Un texto conmovedor sobre las cosas que nos hacen seguir adelante cuando la vida cambia de manera inesperada.

Leí por ahí

… Revisar el texto antes de entregar es de alguna manera controlar que no haya alguna fuga, algo que nos pueda acomplejar.

Se deja el texto como cuando se revisa una casa antes de irse, se apagan las luces, se cierra la llave de gas para que no haya un peligro; porque una casa vacía también tiene su vida, sus movimientos, sus latencias. Se debe reducir el riesgo. Escribir también es evaluar los daños posibles.

Santiago Loza

El Gran Cuaderno N° 9

Antes de irme

Estoy leyendo

Bali de Federico Jeanmarie. Una vez más, como lo hizo en Más liviano que el aire me sorprende su capacidad para construir una historia con una única voz y sostenerla de principio a fin. Además trata un tema que me interesa especialmente: la salud mental y lo hace desde un lugar incómodo y a la vez con humor, que me deja pensando cada vez que cierro el libro.

Una película

Hay películas que terminan cuando aparecen los títulos y olvidamos a las pocas horas. Otras siguen en nuestros pensamientos y conversaciones por tiempo indeterminado. Father Mother Sister Brother fue una de ellas. Me hizo pensar en las relaciones familiares, en los desencuentros, en los silencios y en todo aquello que queda sin decir. En lo difícil que puede ser acercarse a quienes más queremos y en cómo, muchas veces, el amor existe, pero no encuentra el lenguaje para mostrarse. Hay relaciones que no fluyen, así de simple, así de duro.

Soy de otra generación

Me encantan los mensajes de voz. Me gusta escuchar la voz, la entonación, las risas y hasta los silencios de quienes los dejan. Además, evitan muchos de los malentendidos de los mensajes escritos. También reconozco que mando audios largos. Bastante largos. A veces muy largos. Me disculpo… aunque sospecho que no con demasiada convicción. Lo que no termino de entender es a quienes los escuchan en velocidad acelerada. ¿De verdad entienden todo lo que digo o solo pescan las palabras principales? Desde entonces vivo con una duda: ¿me habrán entendido o habrán pensado que una ardilla hiperactiva les estaba contando una (larga) historia? 🙂

Un consejo que nadie me pidió

Programá un rato de aburrimiento 🙂 .Si te hace sentir mejor, ponelo en la agenda: Martes de 17 a 18: aburrirme. ¿Suena ridículo? Si, pero vivimos tan ocupados evitando esos momentos de no hacer nada o de mirar el techo que nos olvidamos de que muchas buenas ideas nacen justamente, cuando dejamos de correr atrás de la siguiente tarea. Hagámosle un mejor marketing al aburrimiento 😉

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